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La rutina en la casa, en la cama y en el trato diario... mata el amor.

La rutina diaria y el estancamiento personal desgastan también las relaciones amorosas, que se comienzan a percibir como previsibles y mecánicas, perdiendo aquel encanto y magia que solíamos sentir por la otra persona. Los días pasan sin que nada nuevo suceda. Existe la sensación de que ya está todo dicho, el sexo ha dejado de ser una novedad, los silencios terminan pesando y se cree tener un conocimiento exhaustivo de las reacciones del otro. Sin duda, el aburrimiento amenaza con convertirse en el tercer compañero de viaje. Así, es necesario destacar, que si bien la pareja tiene que significar un compromiso, reforzado por un sentimiento mutuo; no se puede pretender centrar nuestra vida únicamente en esa relación, porque ésta estará condenada al fracaso. Porque de uno u otro modo, la frustración se proyectará en el otro, tendiendo a deteriorar la pareja por motivos personales que a veces no tienen nada que ver con la relación. Pero toda pareja tiene que evolucionar y transformar ese amor inicial en un amor maduro y sólido, en caso contrario podría llegar a desaparecer.

Cuando una relación comienza, cada uno trata de conquistar continuamente al otro, se hacen cumplidos, no se exigen, siempre están dispuestos a dar, nace un amor que en principio no necesita esfuerzo, es un amor entusiasmado, es el principio del enamoramiento. Es una etapa maravillosa en la que el amor se vive con mucha intensidad, pero no está carente de obstáculos. La convivencia diaria, el día a día, hace desvanecer la idealización que se tiene de la pareja. Uno de los conflictos más frecuentes que encontramos en esta etapa es, cuando en la pareja uno quiere imponerse al otro, imponer su forma de hacer y de organizar la vida en común, lo normal es que el otro no esté dispuesto a ser sometido,generando los primeros conflictos de adaptación.

Cuando la rutina agobia, es la señal de la conciencia que indica, que hay que empezar a ser más creativo también con lo cotidiano. Se puede acudir a un terapeuta, siempre y cuando los miembros de la pareja, tengan ganas y crean firmemente en un profesional que puede ayudarles a salir del bache en el que se encuentran. Es necesario evitar el aburrimiento. En la vida de pareja tiene que haber proyectos, ilusiones, variedad, sentido del humor, diversión, vida social. La alegría y el buen humor son fundamentales para que una relación funcione ysea estable.  

Dicen que la rutina mata al amor, pero el verdadero amor mata a la rutina.